
Para salir de cualquier problema existe una llave maestra:
Trata de no seguir pensando en el problema y piensa en Dios.
No importa si es un problema grande o pequeño, deja de pensar en ello y piensa en Dios.
Puedes recordar cosas tales como que es Omnipresente, Todopoderoso, que es Sabiduria, Bondad, que es infinito.
Y piénsalo cada vez que te acose el pensamiento del problema.
No te pongas tenso.
Que tu atención sólo se enfoque en aquello que te beneficie.
Luego di algo como: dejo esta situación en manos de Dios.
Has confiado el problema al especialista más hábil, que lo resolverá en armonía para todo el mundo.