
-Amado discípulo, no existe tal cosa como la "voluntad de Dios" fuera de tu propia voluntad. Si Dios quisiera que la vida fuera un expresión singular y planificada de ti nunca te habría creado ni te habría dado voluntad para expresar tu propia originalidad...
-Sí, bueno, pero toda la vida me he esforzado por tratar de retener mis malos instintos por llamarlos de algún modo, y sin embargo tratar de ajustarme a un bien mayor, a la voluntad de Dios. De hecho se supone que puedo hacer de todo, pero no debo...
-Mira el concepto "la voluntad de Dios" fue creada por el hombre para poder gobernar y controlar a sus hermanos y creer esa enseñanza te supone ver la voluntad de Dios como algo separado de la tuya, entonces siempre estarás viviendo en una batalla estúpida, porque tu querrás hacer ciertas cosas, y sentirás dentro de tu corazón que debes hacerlas, pero "la voluntad de Dios" te dirá que no puedes hacerlas, y es ahí donde surgirá el peor enemigo al que os enfrentáis los de tu plano: la culpa.
-Pero se supone que Dios tiene un plan, un destino, una misión o llámalo cómo gustes para mí, y que yo debo encontrar y realizar tal plan en mi vida...
- El único plan que tiene Dios para ti es acercarte la felicidad de instante a instante para que tú en el momento que decidad la aceptes y la vivas. Lo que te da tu esencia divina es la libertad de abrazar cualquier pensamiento que desees . Y esa esencia divina, llamada libre albedrío es el amor, el regalo de amor que Dios da a cada uno de vosotros.
-Cuando no actuo de acuerdo a lo que considero "la voluntad de Dios" hacia mí, me siento culpable.
-La culpa es el peor enemigo que tiene el hombre, la más destructiva de las emociones, no hay otro más siniestro, porque si bien tu Dios jamás juzgará ninguna decisión tuya y te estará apoyando en cada decisión como parte de tu experimentación , jamás dejarás tú de juzgarte a ti mismo, al no ser que decidas librarte de la culpa y uses las técnicas para hacerlo.
-Bueno, espero que tú me des alguna fórmula para liberarme de la culpa, je je, ya que lo dices, me vendría bien, no es agradable perderte la felicidad presente por un feo y corrosivo sentimiento de culpa, je je.
-Descuida, cuando terminen nuestras charlas, concoerás la manera de liberarte de tu culpa, pero antes hablemos un poco de ella: la culpa es terrible, si decides que has sido muy malo en algo, tú mismo, de forma que no te enteras te "castigarás" trayendote : fracaso, soleda, accidente. Por eso es primordial estar dispuesto a lierarnos de nuestro cruel juez interior, también hay formas de hacerlo.
-Lo que dices me suena. Más de una vez me pasó alguna pequeña desgracia tras haber cometido un acto donde no me sentí muy honrado o a gusto con mi actuación hacia otros. Pero creía que era Dios quien me castigaba.
-El cruel censor eres tú, el inflexible juez tú, el verdugo tú, aquí más que aprender a perdonarse se trata de aprender a no volver a juzgarte, porque TIENES DERECHO A EXPRESAR LO QUE NACE DE TI A CADA ISNTANTE Y TIENES EL APOYO DE DIOS PARA HACERLO. DIOS TE PERMITE QUE TU VIDA SEA COMO TÚ DESEES Y PUEDES CAMBIAR A CADA INSTANTE DE OPCIÓN.
-Pero debo exigirme ciertos comportamientos , no puedo ir por ahí haciendo lo que me venga en gana...
-Si puedes, y debes porque recuerda las ganas tuyas son las de Dios, él se expresa a través tuyo , y te deja que tu vida sea como tú deseas, jamás te ha juzgado, aunque suene irrisorio, esa es la VERDAD, ¿cómo podrías siquiera pensar en evolucionar si no pudieras decidir tú por ti qué paso dar en cada momento? Dios no tiene robot o títeres , tiene hijos, y los hijos debes dejarlos experimentar y sobre todo decidir por sí mismos, si tu imagen de Dios es distinta a un padre que te da la oportunidad de experimentar lo que quieras sin restricción alguna tal vez deberías recosntruir la imagen que tienes de Él porque Dios no es Amor ocn mayúsculas si tienes de continuo que luchar contra Él. Lo único que desea para ti el Padre es tu felicidad. Haber entendido la felicidad es el único destino que Dios desea para tu humanidad. Porque cuando has regresado a un estado de felicidad, has regresado a un estado de Dios, porque Dios es alegría, es un ser que está feliz todo el tiempo.
-Pero, ¿cómo pensar siquiera en la alegría en un mundo como éste? ¿Qué clase de alegría podemos aspirar a tener?
-¿Qué es la alegría? La alegría es libertad de movimiento sin interrupción. Es libertad de expresión sin juicio. Es libertad de ser sin miedo o culpabilidad. La alegría es saber que creas la vida a tu manera. Es el sublime movimiento del Yo permitido. Eso es alegría. Por eso, cuando estés por encima de pensar que debes hacer esto o aquello, o que tu destino es éste o aquél y te enfoques sólo en expresar en cada momento presente lo que nazca de ti, de tu corazón, entonces conocerás la verdadera felicidad y al verdadero Dios.
Fuente de inspiración: "el libro blanco de Ramtha".
Continuará
